jueves, 26 de junio de 2008

Todo

Todos los tesoros se esconden en las cosas sencillas y cotidianas… La impaciencia que nace en nosotros, nos lanza a la consecución de unos ideales que se dibujaron en nuestra mente en un momento determinado, fruto de nuestras emociones. En el laberinto del pensamiento se fragua toda inquietud, todo sufrimiento, todo placer…Dejamos escrito lo que nos sucedió, lo que sentimos, lo que deseamos, lo que sufrimos, lo que nos hizo felices, o inventamos y dejamos por escrito las imágenes que fueron hijas de nuestra imaginación, los hechos sucedidos, los que suceden en cualquier momento, en cualquier lugar y nos atrevemos a configurar o vaticinar los hechos futuros… dejamos escrita nuestra filosofía de vida, nuestros consejos y nuestros aprendizajes… dejamos escrito.Dejamos vivido todo lo vivido y dejamos de decir todo lo que fue vida interior, íntima, inviolable…Nuestros pensamientos más profundos fueron irradiados al infinito, recogidos en el cosmos y formaron las estrellas. En una noche oscura, su luz y su disposición en el universo tal vez puedan iluminar y guiar los pasos de quienes todavía están dejando por escrito todo lo descriptible, que no es todo…

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