viernes, 30 de mayo de 2008

He tenido un sueño...

Hay un lenguaje del corazón que sólo es para Dios...

Un sueño no se contrapone a la realidad, es un deseo en su más alta dimensión, es la utopía de ese deseo, que puede hacerse realidad.

Nuestra fraternidad universal sólo crece con la savia del amor, de ese amor más fuerte que la muerte, que trasciende la esperanza y se cimienta en la luz inaccesible de donde fuimos creados por Amor y a la que anhelamos llegar, siempre acompañados de una nostalgia que no comprendemos, como si tuviésemos que volver al dulce hogar ya conocido y del que no somos conscientes. Un hogar donde refugiarnos de las embestidas del mundo, de la desesperación y del horror. Acogidos, comprendidos, amados hasta el extremo, por haber ensayado ya el amor entre nosotros.
Y mi sueño me hablaba...: Sin fronteras ni diferencias por razas, nada nos separará, porque cada uno de nosotros se sabe creado por Dios; el color de la piel y las distintas culturas son indiferentes, las lenguas llamadas propias, son sencillamente un vehículo de comunicación y la diversidad nunca creará distancias porque todo es don gratuíto y riqueza mutua.
Ni siquiera la historia nos pertenece: formamos parte de la misma en un momento determinado y en un lugar concreto; pero la vida nos ha sido dada y el discurrir en esa historia será explicado según hayamos hecho opción por caminar junto a los marginados y los más pobres de la tierra y hayamos derramado el amor en todo nuestro entorno, o hayamos hecho la opción de formar parte de los que bien viven a la sombra del poder y en la cómoda instalación de las ambivalencias de nuestro yo, con la filosofía que tiene el egoísmo por denominador común y paga el más alto precio: un corazón vacío...

En mi sueño nos decíamos: Cuando tu seas viejo, yo te ayudaré; cuando estés solo iré a tu lado; cuando me veas pobre de todo, tomaré lo que me des para compartirlo, cuando tu rías yo seré feliz contigo, cuando yo llore de dolor: bendeciré tus manos que me darán consuelo...
Entonces se podrá decir que, nuestro existir ha sido como un círculo en las aguas de una inmensidad, impelido por el estremecimiento concéntrico de tantos otros, y guardará la resonancia que, desde el centro, desde el AMOR, nos invita a vivir una Vida Nueva.

viernes, 16 de mayo de 2008

Vivir cada día.

Quisiera escribir un poco para liberar mis pensamientos, mi miedo… He leído que nada hay más eficaz que hacerlo, pero valiéndose de la confianza a otra persona… ahora, hoy, no es mi caso…
Estuve escribiendo sobre esa palabra: miedo a qué, a quién? Miedo a quedarse sin hilos de comunión con el resto de los seres humanos, de los sueños habidos, de todo lo vivido, de no tener proyectos de futuro, ilusiones que cumplir, objetivos que alcanzar,…Hoy consuelan las frases de la época: vive hoy, el ayer se fue, el mañana no se sabe… También, hace muchos años, oía decir: lo conseguiremos, iremos adelante hacia el futuro, hoy somos el fruto de lo que fuimos e hicimos ayer… Entre estas dos direcciones ha transcurrido mi vida en este mundo, tirando de mi en sentidos bastante opuestos y todos son muy aceptables, pero me desgajan, me desorientan y prefiero, opto por mi misma, por dar a luz un nuevo pensamiento que nazca de mis profundidades… Claro que siempre llevará el bagaje de: ser producto de un contexto determinado, llevar mucho de mi misma en los genes, responder a una cierta cultura aflorada en el lugar y el tiempo en que se vive, con el equipaje de las manipulaciones y los “cantos de sirenas” pertenecientes a la época… Pero entonces, quién soy yo en estado puro?... Tendré que poner sobre el tapete las disertaciones filosóficas, científicas, religiosas siempre… y jugar a un carta la solución? No… tampoco es eso… Pude haber nacido en otro lugar y morirme de hambre a los dos meses de vida, haber sido arrebatada de este mundo por un tifón, un terremoto, haber crecido en lugares y circunstancias muy limitadas, haber ignorado muchas cosas , siempre según el parecer de quienes pensamos no ignorar casi nada… y eso, tampoco es verdad.
Dada la incertidumbre y la angustia que produce el pensar, el querer crear un pensamiento propio, entonces,… tal vez debería preguntarme: ¿qué hay más allá del pensamiento?






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