lunes, 28 de abril de 2008

RENACER A LA VIDA

A mi sobrina Ana Mari con mucho cariño

Estaba segura, no volvería a sonreir nunca más, yo que destacaba por eso mismo, por la sonrisa que dulcificaba mi vida y la expresión de mi rostro, que iba conmigo a todas partes... ya no tenía porqué. Todo había terminado, todo... Mi amor había muerto... no podía ni quería amar nada ni a nadie... terminé. No era ni es verad que el tiempo lo cura todo, lo mitiga todo, lo puede todo, no, no es ni era verdad... Cuántas palabras vanas, cuántos consuelos nulos, cuántas buenas intenciones sin fundamento alguno me llegaban... no quería seguir: mi amor había muerto. Está pronto dicho, pero es un vacío inverosímil, imposible de superar. Fue una manera de morir también, de irme de este mundo incomprensible, de huir del sinsentido, de no pensar nunca más, nunca más...
Pero hubo un día en que el cielo lloraba insistentemente, mirándose en el espejo de la tierra sobre la cual derramaba su desolación, en que empezó a dibujarse en mi mente - como la filigrana de un esbozo bien urdido -, un pensamiento incontenible y contundente. Lo dejé discurrir.. contemplándolo como si fuera ajena a la trama que me iba envolviendo... mi corazón estaba yerto.
De pronto, dejó de llover aunque, sin bajar la guardia, unas nubes amenazantes seguían observándome. De entre ellas, una incisión limpia, precisa, serena, dejó pasar un rayo de luz; me dió de lleno en los ojos porque no lo esperaba, me sorprendí por primera vez en mucho tiempo... sentí curiosidad por lo que había sucedido y oí latir mi corazón, estaba viva... y sonreí.
Algo me hablaba desde lo más profundo de mí, no sabía qué.... pero en un instante el pensamiento agazapado encontró su momento: Si algo resucita, si algo traspasa la barrera de todos los sufrimientos, de todos los absurdos, de todo, de todo... es el AMOR.
Re-nací, pero para ello tuve que pasar por la oscuridad, por "los valles tenebrosos" de lo que no podía comprender.
Desde entonces, de tanto contener y bloquear el amor que hay dentro de mí, no puedo vivir si no es amando a los demás, a la naturaleza, a todas las criaturas...
Ahora, no se cuándo, ya me puedo morir, si, pero de Amor.

1 comentario:

Ana dijo...

¡¡¡Me encanta!!! Eres fantastica y muchas gracias por tu dedicatoria.
Me alegro del día en que el cielo lloraba y te hizo recuperar la sonrisa que estoy segura que a él le gustaba ver en tu cara, y que a todos los que te queremos nos gusta seguir viendo.
TE QUIERO